La radiología en odontología es fundamental para obtener un estudio preciso y riguroso de la salud bucodental del paciente. El dentista, en numerosas ocasiones, además de utilizar la exploración clínica con espejo y sonda, utilizará la radiología para completar la información.

Conocer el alcance de una caries, averiguar el estado del hueso periodontal o comprobar como se encuentra la articulación temporomandibular son algunos ejemplos de la utilidad de la radiología en odontología.

¿Qué puede detectar?

La radiología está indicada como complemento de la exploración clínica. Su uso está justificado por múltiples razones.

En caso de caries a nivel interdentario, la exploración básica, muchas veces, no logra detectarlo, sobre todo cuando se acaban de iniciar. Además, también ayuda a averiguar la profundidad de la caries y su posible relación con la pulpa.

En la enfermedad periodontal -piorrea- es útil para conocer el alcance de la pérdida de hueso que rodea al diente. También permite detectar posibles quistes óseos en los maxilares o saber la posición de los dientes que aún no han erupcionado.

En la patología de la articulación temporomandibular -ATM- la radiografía es indispensable para conocer el estado y la posición de los cóndilos de la mandíbula.

Estas son las indicaciones más comunes, no obstante, la radiografía se aplica a muchas otras como: comprobar que el implante ha quedado bien, ver la erupción de los dientes permanentes en niños etc.

 

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